Cortar el atún en piezas longitudinales de unos 4 centímetros de grosor, retirando todas las espinas que pueda tener.
Calentar un poco de aceite en una sartén y, cuando esté muy caliente, pasar las piezas de atún, de forma que se doren por fuera y queden crudas por dentro. Colocarlas inmediatamente en un recipiente con hielo para frenar la cocción interior.
Poner las piezas de atún en una tartera con la salsa de soja (debe cubrirlas) y rallar sobre ellas dos rábanos. Tapar y dejar 24 horas en el frigorífico.
Cortar el atún en filetes de 1 ó 2 centímetros de grosor y disponer en una fuente acompañados del rábado rallado.
Repartir la soja del marinado en boles individuales y presentar con un poco de pasta de wasabi.