Disolver la levadura en el agua tibia. Añadir 125g de la harina y una cucharada de azúcar. Mezclar y mantener en reposos durante una hora.
Colocar el resto de la harina en un cuenco hondo. Hacer en el centro un hueco donde iremos poniendo el azúcar restante, la mantequilla, la sal, los huevos, el anís y la levadura. Amasar hasta obtener una bola uniforme. Enharinar la encimera y trabajar la masa hasta que aparezca burbujas y adquiera elasticidad.
Reposar la masa en un recipiente engrasado, cubierto con un paño y situado a salvo de corrientes en un lugar templado, hasta que duplique su volumen. Formar dos panes redondos, colocarlos sobre una fuente de horno engrasada y dejar reposar hasta que vuelvan a duplicar su tamaño.
Dar algunos cortes en la superficie de cada pan, barnizar con las claras y hornear a 190ºC durante unos 40 minutos.