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Para empezar, vamos a preparar el caldo de cocción: cortar las algas konbu en tiras (de unos 10cm de largo) y colocalas en los 2 litros de agua fría a fuego medio.
Cuando empiece a aparecer un poco de espuma y el caldo empiece a hervir, retirar el konbu y guardar. Seguidamente, esparcir unas cuantas tiras de bonito seco por la superficie (yo os recomiendo que utilizéis bastante, para que cubra la superficie).
Cuando el caldo entre de nuevo en ebullición, retirar del fuego y esperar a que las tiras de bonito se hundan para tapar con un paño de cocina suave.
Con el konbu que hemos utilizando previamente (secado con una tela humedecida), lo cortamos en tiras finas (de unos 10cm de largo), lo enrollamos y añadimos el calabacín fresco pelado.
Seguidamente, preparar el daikon: cortarlo en rodajas de entre 2 y 4cm de espesor (2cm para los grandes y 4cm para los pequeños), pelarlo y con un cuchillo hacer una pequeña hendidura (si no lo hacemos, podría deshacerse).
Hacer un ramito de shirataki (cojer un puñado de shirataki, enrollarlo con el dedo, como quien hace una trenza) y procurar que todos los atados tengan la misma longitud, sin olvidar atar las dos puntas de cada atado.
Echar nuevamente el caldo en una olla grande y comenzar por introducir el konbu. Seguidamente, añadir la salsa de soja, la sal, el sake y el azúcar o el mirin (sake dulce).Continuar con el daikon, el shirataki y los demás ingredientes que hayáis seleccionado, comenzando por lo que tarde más en cocerse (atención, el caldo debe cubrir los ingredientes, por lo que podemos añadir más a medida que hierva).
Cocer a fuego lento (si el fuego es demasiado alto, el caldo se espesará, porque se desharán algunos de los ingredientes, como la patata).Cuando los ingredientes estén blanditos, el oden ya está listo para servir.
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