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En una cacerola a prueba de quemaduras de caramelo poner a hervir la leche/crema con el azúcar. Esta mezcla debe hervir a punto de "bolita blanda" esto lo sabemos cuando la pinta es la de el caramelo cuando está por agarrar color pero todavía no, empezar a agarrar puntitas de cucharada de la preparación y sumergirlas en una tacita con agua fría. Meter los dedos y probar la consistencia de lo que quedó en la tacita: si se va al fondo, falta pila, si queda un hilito, también, esta pronto cuando esa parte de la masa tiene consistencia y la podemos tomar entre las yemas de los dedos y hacer una bolita BLANDA. Así que este es el momento clave. No dejar la cacerola sola en tan grave circunstancia.
Pasados estos momentos de gran suspenso retire la cacerola del fuego, espere un poquito a que esta mezcla translúcida
se enfríe y agregue la manteca, revuelva hasta mezclar bien, agregue la vainilla y vuelque sobre el mármol enmantecado. En cinco minutos la mezcla (sigue algo translúcida) se puede tocar. Es el momento de empezar a molestarla con una espátula o cuchara de metal. Revuelva y revuelva. En un momento los cristales se rompen y la masa milagrosamente se torna espesa, opaca y se puede amasar. En este punto póngala
en una asadera, luego en la heladera y LISTO!!!
Está listo para que corte las natillas en cubitos del tamaño de un bombón y los envuelva de a uno en papel manteca, o celofán o en el peor de los casos aluminio.
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