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Empezamos con la preparación de la caballa: en teoría, tenemos que quitar las espinas con un utensilio adecuado (si decidís cortar a lo largo, la forma del pescado no se verá afectada), pero yo os recomiendo que si no se os da muy bien cortar pescado (o no tenéis práctica), lo pidáis en vuestra pescadería.
A continuación, cortar la caballa en filetes de 1cm de ancho.
Una vez cortada, cubrir ligeramente los filetes de caballa con harina de trigo, y eliminar el sobrante.
Seguidamente, preparar el líquido de marinar: añadir el pimiento rojo y el pimiento amarillo (de los que previamente se han eliminado tallos y semillas), quitar las fibras de un apio y cortarlo en trozos pequeños, cortar a tiras muy finas media cebolla, la zanahoria y la hoja de repollo, y finalmente cortar 5 pedazos de pimiento rojo picante en sus mitades.
Aparte, en una cazuela, mezclar el agua, el vinagre y la salsa de soja. Llevar a ebullición (así eliminamos el olor agrio del vinagre). Seguidamente, apartar del fuego, añadir los trozos de vegetales y el pimiento rojo picante, espolvorear pimienta roja picante en polvo y dejar enfriar.
Freír lentamente el pescado a temperatura moderada. Retirar y colocar sobre papel de cocina, para eliminar el exceso de grasa.
En otra sartén, calentar aceite a alta temperatura y vollver a freír el pescado hasta que esté bien pasado y con un ligero color marrón. Retirar del aceite e inmediatamente colocar en el líquido de marinar. (O bien sólo lo sumergís en el líquido y os lo coméis, o bien lo podéis dejar un rato para que se empape más de su sabor).
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