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Pelar las manzanas y cortarlas en trozos medianos. Rebozarlos con harina de trigo y reservar. Preparar una masa con la harina de trigo sobrante, la harina de maíz y una clara de huevo ligeramente batida, trabajándola hasta obtener una mezcla homogénea (si es necesario se añade un poco de agua).
Mezclar los ingredientes del caramelo en una cazuela y mantener a fuego medio, sin remover, hasta que caramelizar el azúcar. Retirar y mantener en caliente.
Rebozar los trozos de manzana en esta masa. Cubrir el fondo del wok con dos o tres dedos de aceite, aromatizarlo con aceite de sésamo, ponerlo a fuego muy fuerte hasta que empiece a humear y freír los trozos de manzana, de cinco en cinco, hasta que doren.
Ensartar cada trozo de manzana en un palillo, bañarlos en el caramelo y pasarlos a una fuente de servicio. Colocar un cuenco lleno de agua helada en el centro de la mesa para que cada comensal refresque los trozos de manzana antes de comerlos.
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