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Abrir las berenjenas por la mitad y vaciar la pulpa dejando 1/2 cm. tan solo con la piel.
Calentar el horno a temperatura media.
En una bandeja resistente al calor, poner las berenjenas con la parte abierta hacia arriba y envueltas por debajo con papel de aluminio de manera que se sostengan.
Rociar con aceite la parte superior (o mejor: pintadlas con un pincel untado en aceite).
Picar la pulpa de las berenjenas.
Picar los dientes de ajo finamente.
Lo mismo con la cebolla.
Limpiar y picar finamente la zanahoria.
Quitarle las semillas al pimiento verde y picadlo también.
Trocear el tomate.
Se fríe todo esto junto con el bacon cortado en trozos pequeños.
El orden puede ser indiferente: primero el bacon con poco aceite, de modo que se fría en su propia grasa y que quede bien doradito.
Sacar el bacon de la sartén y reservarlo en un plato aparte. A continuación, añadír mas aceite y freír los dientes de ajo.
Seguidamente, añadir la cebolla, el pimiento verde y la zanahoria.
Cuando ésta última empiece a reblandecerse, añadir la pulpa de las berenjenas y cuando ésta se haya deshecho, el tomate y el bacon de nuevo.
Dejar que se deshaga el tomate y añadir la sal, la pimienta negra y el comino según el gusto.
Todo esto a fuego medio/lento.
Mientras tanto, las berenjenas se habrán ido reblandeciendo en el horno (conviene vigilarlas de vez en cuando mientras se hace todo lo anterior y sacarlas si vemos que van demasiado deprisa).
Si no las hemos sacado antes, lo hacemos ahora y las rellenamos con el engrudo de la sartén.
Ponemos por encima el queso cortado y lo devolvemos todo al horno que estará en posición de gratinar.
Cuando el queso se haya fundido y esté dorándose es el momento de sacarlas, llevarlas a la mesa y comerlas antes de que se enfríen.
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